Asesoramiento y Terapia Psicológica

Artículos, comentarios y noticias de Psicología

sábado, 28 de julio de 2012

En tiempos de crisis...

Difíciles tiempos se avecinan. Todo parece estar cambiando con un futuro a medio plazo poco halagüeño. En estos momentos donde nuestro sistema de vida parece derrumbarse, donde nuestro bienestar se ve atacado por varios frentes, se produce una convulsión en las personas que suele derivar, en más casos de los que quisiéramos, en problemas físicos y psicológicos más o menos graves dependiendo de los recursos con que contemos para hacerles frente.

Es innegable que muchas personas pierden su trabajo, se niegan derechos adquiridos durante años, viéndose abocados a brear con una situación desesperada. Otros ni tan siquiera llegan a alcanzar su primer empleo. Estas situaciones, por sí mismas, producen una serie de alteraciones en el organismo, en muchos casos de índole grave. Está ampliamente demostrado que las situaciones de estrés mantenidas en el tiempo producen una bajada de las defensas del sistema inmunológico, ocasionando importantes enfermedades, tanto físicas como mentales.

¿Qué hacer ante esta situación?...

sábado, 21 de julio de 2012

¿Para que sirve la preocupación?

¿Por qué nos preocupamos?
La respuesta a esta pregunta no es tan simple como a primera vista pueda parecer.  Para contestarla adecuadamente, nos tendremos que fijar en la función que cumple. No cabe duda de que nos preocupamos porque nos sirve para algo, aunque ese algo a veces nos resulte muy difícil de explicar.

Podemos definir la preocupación como una cadena de pensamientos e imágenes que está orientada hacia un peligro futuro que es percibido por la persona como incontrolable.

FUNCIONES de la preocupación:

1.- Preocuparse puede tener una función adaptativa, nos ayuda a prepararnos para afrontar situaciones problemáticas. “preocuparme me ayuda a descubrir medios de evitar lo que temo”.

En este caso la preocupación es “saludable” porque nos ayuda en la búsqueda de soluciones al problema, nos pone inmediatamente en acción para poder resolverlo. Es como si se nos encendiera una luz que nos indicara: tengo un problema, tengo que hallar la forma de solucionarlo.

2.-  Pero existe otra forma de preocupación constante y excesiva muy típica de personas con ansiedad generalizada (TAG). Esta es una  función desadaptativa. Aquí estaríamos hablando de una preocupación excesiva, cuyo factor determinante es la intolerancia a la incertidumbre, o lo que es lo mismo, la tendencia general de una persona a considerar inaceptable que un evento negativo pueda ocurrir, aunque la probabilidad de su ocurrencia sea pequeña.
Anticipamos posibles problemas y catástrofes que nos puedan llegar a ocurrir, les damos vueltas y vueltas, generándose así un estado de ansiedad que nos impide ser efectivos en la toma de decisiones, es como si nos quedáramos pillados en estas fase, sin posibilidad de avanzar.


A simple vista este modo de preocupación no cumple ninguna función, pero las cosas no son tan simples como puedan parecer. En este caso podemos llegar a pensar: “preocuparme hace menos probable que el evento temido ocurra”. Es una forma de  autoengaño que nos hace creer que así alejamos el peligro real:  se paga un alto precio para que no ocurran los hechos temidos.  Se tiende a sobreestimar las ventajas de preocuparse y a subestimar las desventajas evidentes.


SÍNTOMAS
Cuando sucede esto, pueden aparecer los siguientes síntomas:

- Síntomas autónomos: palpitaciones o taquicardia, sudoración, temblor o sacudidas, sequedad de boca (no debida a medicación o deshidratación).


- Relacionados con pecho y abdomen: dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolor o malestar en el pecho, náuseas o malestar abdominal (p.ej., estómago revuelto).

- Relacionados con el estado mental: sensación de mareo, inestabilidad o desvanecimiento, desrealización o despersonalización, miedo a perder el control, a volverse loco o a perder la conciencia, miedo a morir.

- Síntomas generales: sofocos o escalofríos, aturdimiento o sensaciones de hormigueo, tensión, dolores o molestias musculares, inquietud o incapacidad para relajarse, sentimiento de estar al límite o bajo presión, tensión mental, sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

- Otros síntomas no específicos: respuesta exagerada a pequeñas sorpresas o sobresaltos, dificultad para concentrarse o “mente en blanco” debido a la preocupación o la ansiedad, irritabilidad persistente, dificultad para conciliar el sueño debido a las preocupaciones.

Las personas  que sufren el trastorno de ansiedad llamado ansiedad generalizada (TAG),  saben muy bien de lo que hablo. Se preocupan por todo, todo el rato, pasando de una posible catástrofe a otra, casi sin descanso, es un problema psicológico, realmente agotador.


CREENCIAS

Las creencias de que las preocupaciones son útiles contribuyen de modo notable al mantenimiento de estas últimas.

Es importante conocer el motivo de por qué nos preocupamos para poder controlar este estado:

- Evitación supersticiosa de lo que se teme: “preocuparme hace menos probable que el evento temido ocurra”.

- Evitación real de lo que se teme: “preocuparme me ayuda a descubrir medios de evitar lo que temo”.
- Evitación de temas emocionales más profundos: “preocuparme por la mayoría de cosas que me preocupo es un medio de evitar pensar en otras cosas más perturbadoras emocionalmente”.

- Preparación para el afrontamiento: “preocuparme por un evento negativo me ayuda a prepararme para su ocurrencia”.

- Recurso motivacional: “preocuparme me motiva para llevar a cabo lo que tengo que hacer”.

CAUSA
Para saber cuál es la causa que nos incita a preocuparnos nos haremos las siguientes preguntas:



1. ¿Por qué es útil preocuparme?
2. ¿Qué pasaría si no me preocupara por esto?


TIPOS de preocupaciones
Se han distinguido tres tipos de preocupaciones en el TAG:


1. Problemas inmediatos anclados en la realidad y modificables.
    Eje: conflictos interpersonales, etc.
En este caso se emplearían técnicas de resolución de problemas, con objetivos realistas centrados en los problemas.

2. Problemas inmediatos anclado en la realidad pero inmodificables.
    Eje: enfermedades crónicas.
Aquí se emplea el entrenamiento en solución de problemas con objetivos centrados en la aceptación de la situación y el manejo de las emociones.

3.- Acontecimintos muy improbables no basados en la realidad.
    Eje:  creer en la posibilidad de caer gravemente enfermo sin haber motivos para  creerlo, etc.
Aquí se emplearían técnicas  de exposición funcional cognitiva, restructuración de las ideas irracionales existentes.


EN RESUMEN
la preocupación muchas veces contribuye a encontrar soluciones a nuestros problemas; sin embargo, si con la preocupación notamos que los problemas continúan e incluso nuestro malestar aumenta, es hora de solicitar ayuda. 
ARpsicología

martes, 3 de julio de 2012

Metas, más allá del presente

En los últimos años venimos siendo testigos de una proliferación de testimonios donde “vivir el presente“vivir el ahora” se ha convertido en un dogma incuestionable. Libros, artículos en prensa, programa de televisión, nos inculcan esta realidad: no existe el pasado, no existe el futuro, sólo existe el presente.

Si bien es cierto que esta realidad parece incontestable, la cosa no es tan sencilla. Los seres humanos somos seres complejos. que necesitamos poseer expectativas de futuro para conseguir un óptimo funcionamiento, tanto físico como psicológico.

Todo razonamiento dicotómico, y éste lo es,  tiene un coste muy elevado y ello por una sencilla razón, la realidad no es dicotómica, es plural.  Nadie duda del valor indiscutible de saber valorar, apreciar y disfrutar de nuestro presente, pero minimizar o ignorar la importancia que tiene albergar y trabajar en metas, proyectos y expectativas de futuro, es un error grave que puede llevarnos a sumirnos en un futuro de muy dudosa dirección.

Cuidado con realizar una tergiversación de conceptos tan populares como “El ahora” “el engaño del ego”.  Estos pueden servir de excusa para auto-convencernos de que ya no  tenemos que hacer nada. Creer que las cosas se nos darán cual maná caído del cielo, encierra, más veces de las que sería deseable, un concepto muy pobre de uno mismo, una desconfianza en la propia capacidad de gestionar la propia vida. El problema del ego es que implica una visión distorsionada. Más allá de esto el ego no es ningún problema, sino, más bien al contrario, una herramienta útil para un funcionamiento saludable.

Numerosos estudios e investigaciones han destacado que albergar planes y llevarlos a cabo resulta ser un elemento esencial que ayuda a conseguir y mantener un óptimo funcionamiento bio-psico-social.

Cuando se ha estudiado la relación entre la consecución de metas y el bienestar, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

1.- El progreso en las metas, fundamentalmente aquéllas que se valoran como muy importantes, produce incrementos en la felicidad y el bienestar.

2.- El efecto positivo asociado con la consecución de metas es menor cuando éstas no tienen un nivel de reto adecuado, es decir, son demasiado fáciles o muy difíciles.

3.- Cuando se tienen bajas expectativas de conseguir el éxito en la meta propuesta se asocia con afecto negativo.

4.- Cuando las metas planteadas son de evitación, es decir, ("quiero conseguir no comer chocolate")  están asociadas a un menor bienestar que las de aproximación ("quiero mantener la línea").

5.- Las metas personales, las que no vienen impuestas desde fuera o se realizan a cabo por satisfacción personal y no por conseguir recompensas externas, poseen una mayor asociación con el bienestar que las que no lo son.

Vistas estas conclusiones, sería muy aconsejable esforzarnos en encontrar el equilibrio entre vivir el presente y elaborar metas y proyectos personales donde poder realizarnos y reconocernos, a la vez que hacer un esfuerzo para no caer en un pensamiento dicotómico, polarizado, que lo único que hace en limitar todo nuestro potencial como seres humanos. 
                                                                                       
                                                ARpsicología